dijous, 19 d’abril de 2012

¡Poneos en marcha! ¿Que adónde vais? ¡Al sepulcro! ¿Qué vamos a hacer en el camino mientras marchamos? ¿Qué? ¡Luchar! Luchar, y ¿como? ¿Como? ¿Tropezáis? con uno que miente? Gritádle a la cara: ¡mentira!, y, ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que roba? Gritadle: ¡ladrón!, y, ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterias, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta? Gritadles: ¡estúpidos!, y, ¡adelante! ¡Adelante siempre!
¿Es que con eso -me dice uno-, no se borra la mentira, ni el latrocinio, ni la tonteria del mundo?¿Quién ha dicho que no? La más miserable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardia es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguiran robando, que nada se adelanta con decirle en su cara majadero al majadero porque por eso la majaderia disminuirà en el mundo.
Si, hay que repetirlo una y mil veces: con que una vez, una sola vez, acabases del todo y para siempre con un solo embustero, habriase acabado el embuste de una vez para siempre.

Unamuno, Miguel de: Vida de Don Quijote y Sancho

Martin Heidegger